He leído en un artículo de "Extremadura Universa" que la comercialización definitiva de las novelas de Harry Potter fue a raíz de las versiones cinematográficas. Este hecho me causa tristeza. ¡Qué bonita es la imaginación! Y qué poco la desarrollan los niños de nuestra época actual. Es muy diferente leer un libro que ver una película. Con el libro podemos dar rienda suelta a nuestra imaginación, podemos crear en nuestra mente una imagen de los personajes, apisajes, etc. de nuestra lectura. Sin embargo, al observar una película, esto ya nos viene dado, las caras los escenarios, ... están previamente diseñados y no se nos da la posibilidad de ser los propios autores de nuestros sentimientos.
Creo que lo más acertado es leer el libro antes de ver la película correspondiente.